Mostrando entradas con la etiqueta Frederic Bazille. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Frederic Bazille. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de octubre de 2013

CAP. CCLXXXVII.- Excusas para seguir haciendo sopas.


No es que haya llegado el frio de golpe, de hecho todavía no ha hecho frio, pero lo cierto es que el cambio de hora y los chaparrones de hoy nos han instalado en lo más profundo del otoño cuando este fin de semana estuvimos a punto de escaparnos a la playa.

Apetecía ya un poquito de fresco, incluso chaparrones y charcos por la calle. Cualquier excusa es buena para volver a hacer sopas.

Ayer y hoy han sonado en la radio viejas canciones de Lou Reed, en muchas ocasiones he cocinado escuchando el Perfect Day o Sweet Jane, durante años cerrábamos discotecas en Palma al ritmo del Walk in the Wild Side. No he sido un reediano puro, no termino de disfrutar de su mística del lado oscuro pero me gustaban sus canciones administradas en pequeñas dosis, además me encantaba su aspecto de personaje de película de terror. Supongo que incluso para Reed debía ser duro haberse convertido en una caricatura de sí mismo y de lo que pudo significar. Convertido en icono dejaba de ser peligroso.

Ayer y hoy he disfrutado casi más con las versiones que se han hecho de sus canciones que con los originales.

Hoy, con los primeros frescos de verdad, tocaba hacer sopa y buscar un recipiente a la altura de la receta, esta mañana deambulado por la red he encontrado un cuadro de Frederic Bazille, un pintor impresionista poco conocido, en el que se reproduce una porcelana, una sopera de las de toda la vida. Bazille ha sido todo un descubrimiento que tendré que seguir investigando.
 

La sopa de hoy es una sopa peculiar en la que predomina el tomate, se llama Sopa Solferino, como la localidad italiana del Véneto, en la frontera con Francia. A mediados del Siglo XIX franceses e italianos guerrearon con el fin de fijar sus fronteras. Recuerdo de mi época de estudiante las batallas de Magenta y Solferino.

La sopa solferino es una sopa de origen sardo.

La receta se inicia rehogando en 100 gramos de mantequilla un puerro picado fino y media cebolla, fuego suave y con un chorrito de aceite.

Mientras se rehoga la verdura se pelan cuatro tomates de tamaño medio, se despepitan y se pican. Se añaden al rehogado de verdura subiendo un poco el fuego, hasta que el tomate se integre con el resto de verduras.

Cuando se hayan cocinado las verduras se añade poco a poco caldo de pollo hasta completar un litro de sopa, así como un ramito de verduras (apio, laurel, perejil, romero), sal y pimienta. Cuando rompa a hervir se tapa, se baja el fuego y se deja hirviendo durante media hora larga.

A media cocción se pasa el caldo por un colador y se vuelve a poner en la cazuela, se retira el ramillete de verduras y se añaden 200 gramos de bolitas de patatas – las bolitas se hacen con ayuda de una cucharilla o con el instrumento que sirve para hacer las bolitas de melón, una vez peladas. Es importante que las bolitas no sean muy grandes y que sirvan para espesar un poco la sopa.

En el momento de servir se puede poner un poco de perejil fresco picado.