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domingo, 1 de mayo de 2011

CAP.IX.- Domingo por la tarde y una receta de limones horneados.

Hemos comido fuera con los niños, se agota la tarde del domingo y lo peor es hacer recuento de todas las cosas que finalmente no has hecho durante el fin de semana.
Ayer vinieron amigos a cenar, marcharon tarde después de haber probado 8 platos, prácticamente los que anuncié en una entrada anterior.
El día empezó un poco nublado pero a última hora de la mañana abrió hasta convertirse en una tarde casi de verano, en la tele preparan una receta de rabo de toro guisado con queso idiazabal,en principio la combinación da un poco de miedo, pero puede que el contraste sea original.
Me gustaríadejar hoy una entrada tan luminosa como este cuadro de Perico Pastor:
Una de las recetas de ayer, la que sorprendió más a los invitados fueron los limones amalfitanos asados, un aperitivo muy original tomado de uno de los libros de cocina de Jamie Oliver. En mi caso utilicé unos limones cogidos directamente de un limonero en Vallinara, unos limones grandes, muy olorosos con la cáscara brillante. Son limones rugosos no muy aptos para zumos ya que tienen la pulpa poco jugosa.
Para hacer la receta hay que cortar seis u ocho limones por la mitad y vaciar con un cochillo de punta fina toda la pulpa - me gusta mucho ver que en algunos recetarios a esos cuchillos de punta les llaman "Couteau du chef" -. Los cocinillas normalmente tenemos manías con los cuchillos y si nuestro cuchillo preferido desaparece nos obsesionamos conque la receta nos va a quedar peor.
Hay que vaciar los medios limones porque en realidad los limones no son sino el molde en el que irá la receta, la pulpa no se utiliza en esta receta.
Una vez vacios los limones hay que cortarles el culo a los medios limones para que la superficie quede estable y puedan colocarse sin oscilar en el horno. Oliver propone que se coloque cada medio limón sobre una hoja verde de limón, que sirva para evitar que el limón no se pegue a la plancha del horno. Si no disponemos de hojas de limón se puede hacer la receta sobre papel satinado para el horno.
Vacios los interiores de los medios limones y colocados sobre una bandeja de horno - ocho limones permiten hacer 16 tapas de limón -, se rellena cada uno de ellos con un trocito de mozzarella. No ha de ser un trozo muy grande, ha de ocupar más o menos la mitad del limón vaciado ya que hay que colocar algún ingrediente más. Ayer en vez de mozzarella normal (sirven las bolas pequeñas que venden para ensaladas) utilicé bolas de mozzarella ahumada. También puede utilizarse un queso fresco, tipo burgos. Hay que buscar un queso suave y poroso que puede tomar los sabores y olores de los limones.
Sobre el trozo de queso se coloca media anchoa, medio tomate cherry y un poco de albahaca fresca picada. Se aprieta un poco con los dedos para ganar un poco de espacio y se coloca otro trozo de queso para cubrir del todo el limón. Cuanto más grandes sean los limones mayor será la ración.
Se mete la bandeja en el horno precalentado a 200º durante 10/15 minutos, hay que vigilar que el queso quede bien deshecho, incluso un poco tostada la superficie.
Si queremos que se intensifique el sabor cítrico los limones se pueden preparar por la mañana y dejarlos macerar durante todo el día para hornearlos por la mañana.
Hay que servir los limones calientes, se puede añadir un chorrito de aceite de oliva antes de comerlos. Se comen utilizando una cucharilla de postre y es un aperitivo muy original y fresco, muy veraniego.
El plato se podría españolizar cambiando la mozzarella por un queso fresco de aquí - sirve el queso de burgos incluso un mató catalán -, la anchoa se puede sustituir por una loncha de mojama o de cecina, añadir un poco de ajo picado, sustituir la albahaca por perejil picado. Así los limones amalfitanos pueden pasar a llamarse limones Valliranos.
Esta receta se la dedico a mis chicas, las del sindicato del crimen, que llevan muchos meses estudiando y que ahora tienen que descansar y darse algún homenaje, seguro que aprueban las oposiciones.

lunes, 25 de abril de 2011

CAP.VII.- Minuta para una cena de abril.

El sábado viene gente a cenar a casa - amigas de mi mujer -. Llevo varias semanas sin cocinar "de bonito". Todavía tengo margen pero es conveniente ir planificando el menú.
Vienen dos chicas italianas, cuando viene la gente de fuera uno tiene la tentación de preparar platos que les recuerden a sus paises de origen, es una chorrada, imagino la cara que se me pondría si al ir a ver a unos amigos a Roma se empeñaran en hacerme una paella, aún así algún plato tendrá un toque italiano.
Por mucho que uno se empeñe en diseñar los menús con cierto margen al final será el mercado el que termine por imponer su criterio, de nada sirve empeñarse en una estupenda receta de pescado si esa mañana en la parada no hay una pieza que te entre por los ojos, además hay que dejar siempre un hueco para la improvisación por en el último segundo hay que cambiar la minuta.

Algunas ideas para este sábado:
Como aperitivos unas almendras fritas en el acto con un poco de jamón de pato.
                            Un chupito de zumo de tomate con albahaca.
                             Limones amalfitanos rellenos de mozzarella.- He estado revisando libros de Jamie Oliver esta semana santa y me apetece recuperar una de sus recetas italianas, aunque los limones tendrán que ser de Vallirana.
Como primeros platos.- Primero unos envoltinis de puerro rellenos de pesto.-
                                       Después una crema de puerro con patatas y una nube de nuez moscada.
De camino a los segundos platos iría bien una tartaleta de pimiento escalibado con cebolla confitada.
Como platos de fuerza.- Lomos de salmonete sobre una cama de juliana de zanahoria y peladura de naranja.
                                         Rollitos de ternera con espárragos y salsa teriyaki.
De postre.- Carpaccio de mango con pimienta roja.
                    Tiramisú.- (De nuevo le robaré parte de una receta a J. Oliver).

Esta es la primera minuta, no descarto modificarla a lo largo de la semana, pero me puede servir de pauta de cara al sábado.

Me gustaría disponer de una sala y una mesa como la que pintó David Hockney, mi casa es cómoda y bastante luminosa pero no llega a la que reproduce en el cuadro.