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jueves, 24 de noviembre de 2016

CAP. CDIV.- Tiñosos, cocochas y Kokoshka.


Tiñosos, Cocochas y Kokoshka.

Esta semana va a ser una excelente semana gastronómica. La empecé el lunes en Bilbao, mi vuelo salió con dos horas y media de retraso, la demora me permitió terminar de leerme un par de libros que tenía a medias.

En Bilbao el Guggenheim estaba cerrado, me quedé sin ver la exposición de Francis Bacon y sin comer en el restaurante del museo (guardaba un excelente recuerdo del restaurante, creo que lo regenta un alumno de Martín Berasategui).

Con una mañana tan torcida no me quedaba otra opción que dejarme llevar por mi instinto, que me llevó a Zapiarain, un restaurante que no conocía y que, por lo visto, es lugar de referencia en pescados. Palabras mayores en el norte.

Tomé unos hongos a la plancha, unas cocochas a la plancha y tarta de manzana. Platos sencillos, producto soberbio, como la media botella de rioja que cayó con la comida. Ni qué decir tiene que la clase que tenía que dar en Bilbao salió sola.

El resto de la semana la voy pasando inquieto, el sábado vienen unos amigos a cenar, alguno será la primera vez que pruebe mis fogones.

Una amiga me recomendó un restaurante informal en el ensanche de Barcelona, no he podido ir todavía (mi mujer sí), me mandó una fotografía de uno de los platos estrella, una ensaladilla rusa muy sencilla que se convierte en un festival de colores (la colgué en Instagram).


Como soy un poco tiñoso llevo toda la semana dándole vueltas a la receta y presentación de la ensalada de este sábado. No es complicada, sobre un leve lecho de mayonesa se monta la ensalada con una patata morada, dos o tres zanahorias baby, unas judías verdes hervidas, tres guisantes, unas lascas de atún en aceite y un huevo pochado. Una sinfonía de colores.

Sobre esa idea pensaba preparar la ensalada como si fuera una especie de jardín japonés, presentado en platillos individuales.

La mayonesa pienso hacerla con aceite de girasol (no quiero que el aceite de oliva me apague el resto de sabores) aunque estoy dudando si añadirle media cucharadita de wassabi.

Ya he comprado las zanahorias baby y las judías verdes redondas (las pienso hervir para que queden al dente, un punto crujiente). En cada platillo habrá cuatro guisantes (los congelados finos de la Sirena son excelentes). El atún embotado en conserva de primera calidad. Una patata morada abierta por la mitad y justo en el momento de llevar el plato a la mesa un huevo de codorniz pochado.

Espero que el plato salga suficientemente vistoso.
No sé si por aquello de las cocochas a la brasa que me tomé en Bilbao, me gustaría que el plato quedara como los colores de Oskar Kokoshka.
Imagen relacionada


2 comentarios:

  1. Cómo mola....

    LSC (que no hace octava en esta vida)

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  2. Qué buenos recuerdos me trae Bilbao los tres años que viví allí fueron muy intensos y me remonto a la prehistoria (1959-1962)luego volví 2 veces más, ya pude conocer el Guggemheim ir en metro y ver lo precioso que lo habían dejado, siempre ha sido un sitio de muy buena cocina. Tanto la foto como el bodegón me han encantado. Jubi

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