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lunes, 17 de junio de 2013

CAP. CCXLIX.- El diablo en los detalles.


Hay un dicho castellano que afirma que el diablo está en los detalles, el refrán lejos de resultar peyorativo viene a reconocer la importancia que tiene el cuidado de los detalles ya que suele depender de estos detalles el éxito o el fracaso de cualquier tarea.

Como muestra un botón de detalle, la reproducción de un ángel guardián rodeado de diablos en la alegoría del infierno de Herri Met de Bles, un pintor flamenco del XVI eclipsado por Brueghuel y Bosch.
 

Este refrán me sirve para agradecer la cena del sábado, fuimos a casa de unos amigos que cuidaron, desde que llamamos al telefonillo del portal, cada uno de los capítulos de la cena empezando por un aperitivo de origen italiano, un Aperol que me recordó al negroni que pedí hace muchos años en una terraza de la plaza de la República de Florencia.

Cada uno de los bocados merecería una entrada del blog – la reducción de Pedro Ximenez que acompañaba a la carne quedó como un caramelo pecaminoso -, pero de todos ellos yo me quedo con un plato que llamaron “nuestro gazpacho se va al caribe”, el título tenía ya evocaciones ochenteras, las de Frankies go to Hollywood.

No me atreví a pedir los detalles de la receta, sin embargo el plato ha ido rondándome todas estas horas intentando descifrar los detalles que pudieron orientar al cocinero.

Describo el plato tal y como nos lo presentaron. Primero un centro formado por cebolleta picada, tomate pelado, despepitado y también picado ( espero que los cocineros me sepan decir qué clase de tomate) y aguacates pelados y picados. Se traba el centro con un poco de sal, de aceite de oliva y se conforma con un aro metálico.

El segundo paso de la receta fue un gazpacho minimalista sólo con tomates y pepino – también espero las proporciones -, una pizca de sal, otra de vinagre y agua fresca. Para que el tomate conserve el color rojo intenso conviene no poner el aceite hasta el final, para que no se emulsione sino que se mezcle con delicadeza hasta tomar un color casi granate.

Coronaban la receta dos gambas cocidas y peladas. Yo las troceé para que se sumergieran en el gazpacho.

La receta sencilla, sin muchos artificios. Fresca y divertida, como la cena y la sobremesa.

Advertido el detalle en el arranque de la entrada, aquí va el cuadro completo, resulta casi imposible localizar al ángel guardián. Por cierto, el cuadro está en el Palazzo del Duce de Venecia.
 

3 comentarios:

  1. Veo que gozáis de unos amigos excelentes y todos de buen paladar, se me hace la boca agua pensando en ese gazpacho, por aquí aún no lo han incluido en el menú, de momento voy a saborear mi desayuno. Jubi

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  2. "Lo bueno, si breve,dos veces bueno".
    Sugerente y refrescante el gazpacho de los anfitriones del Dile,

    Ñam, ñam...

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  3. Un gazpacho bien surtido que bueno el acompañamiento

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