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jueves, 7 de julio de 2011

Cap.XXXXI.- Las interferencias de Piet Mondrian y Joan Miró en el diseño de un menú.

Creo que estoy llevando mi intención de vincular la pintura con la gastronomía demasiado lejos. Como indicaba en una entrada anterior este viernes vienen unos amigos a cenar a casa, tengo que esmerarme porque son seguidores de este blog. Es mucho más complicado diseñar un menú que pueda erstar compensado y ser armónico que no cocinar cada uno de los platos.
Andaba yo enfrascado en mis preocupaciones sobre qué platos poner para la cena de mañana cuando me asaltó una duda existencial: ¿Debía diseñar un menú cartesiano, luminoso y pulcro, como un cuadro de Mondrian; o, por el contrario, debía buscar un menú sorprendente, improvisado, luminoso también pero candente de orden aparente como un cuadro de Miró ?
La diatriba tiene un reflejo visual:
Mondrian:
Miró:

Al llegar a este punto me dí cuenta del problema que tenía ya que ninguno de los dos cuadros podrían dar pistas a los comensales respecto de lo que iban a comer y, lo que es más importante, de cómo lo podrían comer.
Mondrian me permitiría un menú con sus aperitivos, claramente definidos, con un primero ligero - el verano no invita a grandes atracones - y un segundo elegante, una ensalada entremedias y un sorbete de postre. la referencia de Piet el calvinista me permitiría llevarles por la senda del minimalismo gastronómico, acompañando la cena con vinos secos con mucho cuerpo.
Lo malo es que llevo muchas horas invertidas en decantarme por uno u otro, aunque tal vez podría acudir a Mondrian para la mesa y la presentación, utilizando a Miró para los fogones y la carta.
Joan Miró, con sus ojos de niño, me permitirían jugar, ser más cálido y puede que más ligero. Vinos más afrutados.
La mejor opción puede ser la de tirar de Mondrian para la presentación de la mesa, incluso para los vinos, y valerme de Miró para los fogones.
No quisiera desvelar del todo el menú, no quisiera que pudieran leerlo antes y privarnos del factor sorpresa.
Sólo algunas pistas:
-> Diez platillos.- Incluyendo los apertitivos.
-> Utilizaremos nueve especias muy definidas.
.-> Uno de los platos principales tiene ocho ingredientes.
.-> Puede que seamos siete comensales.
.-> Cuento con seis botellas de vino.
.-> Cinco de los platos pueden comerse con la mano.
.-> Cuatro platos llevan como ingredientes productos de animales de tierra.
.-> tres platos llevan como ingredientes productos de animales de mar.
.-> Dos platos llevan algo de huevo.
.-> Un plato se puede beber.
.-> No debe quedar nada en la mesa.

Alguna pista más, puede que empecemos por el final y que algún plato parezca que se repita.
Sobre los colores advertir que habrá blancos, naranjas, rojos, verdes y amarillos.


Mañana colgaré el menú.