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martes, 11 de febrero de 2014

CCCVI.- Codillo con zanahorias y zumo de naranja.


Llevo una semana sin tomar café, ni una gota. Tengo menos molestias de estómago aunque, la verdad sea dicha, sigo sin dormir bien. Las madrugadas son momentos propicios para leer, sobre todo cosas inútiles. Ayer me regalaron un libro dedicado a la cocina del antiguo Egipto, un libro estupendo, de tapa dura, seguramente lleno de ilustraciones – lo tengo todavía sin quitar el retractilado -, es un libro destinado a ilustrar cualquiera de mis próximos accesos de insomnio. El libro lo ha editado una editorial que se encuentra ahora en proceso de liquidación, tiene en el almacén más de dos millones de libros – no todos sobre la cocina egipcia, aunque no le andarán muy lejos -; los libros se ofrecen a precio de derribo, 20 céntimos de euro el ejemplar, se venden casi al peso, sin embargo no hay compradores. Quién sabe si el libro en papel se convertirá en poco tiempo en un objeto exótico, como los discos de vinilo. Estamos a las puertas de la desaparición del papel y yo, sin embargo, estoy pidiendo presupuesto para editar en papel satinado uno de los bloques de entradas del Diletante, navegar contra corriente, una mala decisión sobre todo cuando hay temporal.

Ayer por la tarde haciendo una compra rutinaria de las de lunes – faltaba leche para los niños, champú, agua y algún congelado – terminé comprándome un codillo en la carnicería, un codillo mediano, pesaba medio kilo largo, aunque la verdad casi todo termina siendo hueso.

Puse un chorrito de aceite en la olla expres, cuando el aceite tomó temperatura coloqué el codillo sobre la zona de más grasa y dejé que se dorara a fuego suave. Mientras tanto pelé y piqué tres zanahorias que se habían quedado despistadas en la nevera, ya un poco pocas las pobres. Pelé y piqué también una cebolla. Incorporé todo a la olla y removí con un cucharón de madera para que el codillo se terminara de dorar.

Descubrí despistada en la cesta de la fruta una naranja de las de zumo, llevaba días rondinando la cocina, ya un poco fofa, la piel había perdido parte de la tersura que tuvo el día que la compramos. Rallé un poco de piel para aromatizar el guiso antes de hacer un poco de zumo; como la naranja era buena el zumo tenía una pinta estupenda. Lo incorporé al guiso y empezó a chisporrotear.

Una cucharadita de postre con sal, un poco de pimienta molida, albahaca seca que languidecía en un bote de la alacena, una hoja de laurel y otra cucharadita de comino. Le pegué un meneo final antes de terminar de cubrir mi codillo con los restos de un caldo hecho durante el fin de semana. Cocina de aprovechamiento.

Cerré bien la olla y la dejé cociendo mientras preparaba la cena de los niños – patatas fritas y lomo a la plancha -. El codillo se fue cociendo durante 40 minutos, la cocina olía a guiso de invierno. Apagué el fuego y dejé que reposara sin abrir.

Hoy, cuando he amanecido, lo primero que he hecho ha sido abrir la olla, allí estaba mi codillo, había menguado casi un tercio de su volumen, asomaban por todas partes las aristas de los huesos entre mollas de carne. El caldo de color naranja, con sus grandes cercos de grasa.

En unos minutos desmigaré el codillo y apartaré el caldo. A la noche reduciré el caldo a la mitad y seguramente lo pase por la batidora con una cucharada de mostaza. Cortaré unas patatas en daditos y las freiré para que me sirvan de guarnición. Tiene tan buena pinta que cuando llegue esta noche a casa –me toca ir a dar una clase por la tarde a Zaragoza – no descarto que los niños se lo hayan zampado de cena y mañana me vea obligado a comprar otro codillo.

He buscado en las hemerotecas virtuales, pocos pintores se animaban a pintar cerdos; al final he encontrado un cuadro de Brueghuel que está en un museo en Berlín, el cuadro se titula Proverbios Holandeses, reproduce varias escenas sobre la matanza del cerdo. Febrero es mes de matanzas, un buen mes para homenajear al cerdo.

3 comentarios:

  1. Me gusta esta receta de codillo por aprovechar tantos restos desperdigados en la cocina. La probaré.
    Tomas leche? Has pensado que el dolor de estómago te puede venir por la lactosa?
    Mari Carmen

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  2. Empezar el día sin un café para mí sería un poco difícil, también tengo problemas de sueño desde hace un montón de años y aunque me "dopo" no logro dormir todo lo que necesito, gracias a una siestecita reparadora, aguanto bien el día. Lo del estómago es otro "estropicio" que debes cuidar. El guiso del codillo para un día como hoy es muy aparente pues es reconfortante y potente, pero mi ilusión es que ya queda un día menos para el verano. Jubi

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  3. Haz publicidad y cuenta el nombre de la editorial. A ver si venden en internet. Besos, desde.... Qué te dice tu controlador geográfico? ;-) Cuída esa salud!

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