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miércoles, 9 de enero de 2019

Capítulo CDLXV.- La receta de la felicidad.


Durante muchos meses seguí un blog titulado La Receta de la Felicidad, lo gestionaba Sandra Mangas (https://www.facebook.com/LaRecetaDeLaFelicidad/) a través de Facebook.

El blog se dedicaba, básicamente, a repostería, especialmente destinada a niños; las recetas solían ser sencillas, originales y con una presentación muy cuidada. Hice algunas recetas (los muffins escondidos en una cáscara de huevo, el plumcake marmolado, la tarta de varias capas …). Sandra Mangas publicó varios libros, muy vistosos, y ganó premios, hasta el punto de colaborar en un programa de Canal Cocina dedicado a blogueros cocineros.

          En marzo de 2016 colgó un video esquiando en la sierra de Béjar y, a partir de ese momento, dejó de publicar recetas o comentarios. Busqué y sigo buscando referencias del blog y de su autora en internet, pero no hay ninguna referencia de los últimos dos años, ni directa, ni indirecta. Supongo que la gente se cansa de ser generosa en la web, se aburre de pronto o se agotan las ideas. Es complicado mantener la tensión y el interés que exige un blog de cualquier materia, sobre todo si no se busca ningún tipo de retribución o reconocimiento, más allá de los ánimos de algún amigo.

          Andaba yo inmersos en estas disquisiciones sobre la felicidad y las recetas sobre la felicidad mientras preparaba los roscones de reyes, una tarea muy de navidad que yo anticipé unos días porque me iba de viaje. La receta de los roscones ha sido una de las que más éxito ha tenido (casi 300 entradas directas y un par de comentarios, http://undiletanteenlacocina.blogspot.com/2013/12/capccxcviii-indolencia-rosconiana.html). Hacer el roscón de reyes  leer esa vieja entrada es una de las actividades culinarias más placenteras del año, tal vez porque sólo la hago una vez al año, siguiendo un ritual ya pagano de madrugar y pelearme con las masas y sus fermentaciones.

No sé cuántas veces a lo largo de estos años he hablado de la felicidad o he escrito la palabra felicidad, supongo que muchas. Cocinar y comer están muy ligados a la felicidad o a un tipo de felicidad que me resulta muy cercana (seguro que habrá millones de personas a las que la comida es una mera rutina y cocinar ni se lo plantean).

Es imposible hablar o escribir sobre felicidad y pretender ser original, igual que es imposible hablar o escribir sobre cocina y ser realmente original (salvo algún genio).

Los químicos tiene más fácil lo de tratar de la felicidad, les basta combinar 7 encimas: Oxitocina, dopamina, endocanabinoides, endorfinas, ácido gamma-aminobutírico, serotonina y adrenalina.

La oxitocina aparece en los siguientes alimentos:

• Perejil.

• Romero.

• Eneldo.

• Tomillo.

• Hinojo.

• Hierbabuena.

• Chocolate.

• Leche animal.

La dopamina y la serotonina se encuentran en:

·       Avena.

·       Plátano.

·       Chocolate.

·       Huevos.

·       Piña.

·       Salmón.

·       Garbanzos.

·       Pimiento.

·       Pipas de girasol.

Los endocanabinoides se estimulan consumiendo aceite, frutos secos, pipas, salmón y aguacates.

Aumentan las endorfinas un montón de alimentos, entre ellos las verduras oscuras, cítricos, la levadura de cerveza, nueces, pescados azules, semillas de girasol y calabaza, picantes, especialmente jengibre y chocolate (que aparece en todas las listas).

El ácido GaBa se encuentra en frutas, verduras, tes verdes, pasta integral, lentejas.

La adrenalina es estimula consumiendo brócoli, germen de trigo, harina de avena, guisantes, lenteja, soja y mostaza.

Basta hacer un poco de surf por la red para encontrar miles de web que proporcionan relaciones de alimentos que estimulan estas encimas y, por tanto, ayudan a ser más felices. Puede que sea una de las razones por las que cocinar y comer es una actividad tan placentera.

El roscón de reyes tiene muchos de los alimentos recomendables, sobre todo si se rellena de nata trufada, con una buena dosis de cacao en polvo.

Pensé en escribir sobre la felicidad, sobre la química y los roscones. Pasaron los días y, con ellos, las ganas de escribir sobre roscones (ya llegarán las próximas navidades), pero no sobre felicidad.

Los finales y principios de años son tiempos inevitablemente propicios para evaluar lo hecho, también lo que queda por hacer.

Como diletante llevo casi 500 entradas en 8 años, durante el año 2018 he escrito 32 entradas por lo que, a finales del 2019 llegaré al capítulo D.

Llevo más de un año recopilando las recetas completas del diletante en una hoja Excell, calculo que reseñaré cerca de mil recetas ordenadas en función de su ingrediente principal, su origen y su disposición en un menú, cuando acabe el excell lo mandaré, encantado, a quien me lo pida.

Hubo un tiempo en el que pensé/soñé que el blog podría convertirse en un bonito libro en papel, creo que no va a ser posible, hoy todo el mundo escribe y publica libros de cocina. Hay que convivir con la frustración.

He comido y bebido bien estas navidades, por lo tanto, he sido feliz. He descubierto nuevos platos y nuevos restaurantes, algunos escondidos en lugares alejados de los circuitos habituales, cerca de Pons, en un pueblo minúsculo de norma caballeresco (Santa María de Gualter) dan un menú degustación por muy pocos euros, es una delicia a base del mejor foiegras, tosta de brandada de bacalao con manzana, arroz meloso con pato y calamarcillos, tarta de queso… Una pasada.

Así las cosas, el 2019 promete ser un año muy feliz, lleno de incertidumbres, puede que de cambios. Tengo a puntos los ingredientes para hacer un carpaccio de pies de cerdo con langostinos, también unos callos con garbanzos (palabras mayores).

Pero hoy me contento con una receta más liviana, para acallar malas conciencias tras los atracones navideños, una ensalada de calabaza que ya he instagrameado (es la red de moda), es una receta robada de la edición navideña de una revista ligera (Elle).

Para esta receta se necesitan 350 gramos de calabaza pelada en dados, trozos del tamaño de una cajetilla de cerillas, cubos irregulares, de un naranja brillante. Se enciende el horno (180º), en una bandeja alta de cristal se ponen los gajos de calabaza salpimentados, una pizca de comino, otra de pimienta negra molina, yo le puse curry en polvo abundante, también un par de guindillas. Puse la calabaza a asar 40 minutos, meneando un poco la mezcla cada 10 minutos.

Una vez asada la calabaza se deja atemperar (la ensalada no se sirve caliente, aunque a lo mejor caliente con unos trozos de queso cremoso gana otra dimensión).

En una bandeja o en un plato grande se coloca una cama mullida de rúcula (como siempre, cabría utilizar canónicos, lechuga de hoja de roble, achicoria, incluso endivias).Sobre la rúcula se distribuyen las piezas de calabaza asada, un aguacate pelado y cortado en rodajas finas, una pizca de sal, una pizca de pimienta y un puñado de semillas (girasol, sésamo, calabaza, amapola). Para el condimento o vinagreta se utiliza el aceite que quedó en la bandeja en la que se asaron los trozos de calabaza, por eso, si se utiliza el aceite con generosidad al asar la calabaza el aliño será más sabroso. Se añade una cucharada de mostaza cremosa, una yema de huevo se bate todo bien y se cubre la ensalada.

En la receta que leí (no llevaba ni guindilla ni mostaza) recomendaban dejar macerar unos minutos la ensalada antes de servirla. Para evitar que se oxide el aguacate conviene rociar un poco de limón exprimido.

La ensalada, visualmente muy atractiva, soporta bien quesos un punto ácidos, puede que incluso soportara unos daditos de pavo trufado.

Como complemento a la receta elijo un cuadro de un tardoPop norteamericano, George Condo, heredero de Warhol, de Haring y de Roy Lichtentein. Un descubrimiento hecho en el Macba cuando fui a ver a Plensa.

Escribo con la esperanza de saber de nuevo de Sandra Mangas y sus recetas de la felicidad, con el deseo de que su apagón no se deba a ningún incidente grave.
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2 comentarios:

  1. Bueno me voy a dedicar a comer todos los alimento que nos cuentas a ver que tal este año. Esta blogera seguro que aparece después de las frases tan bonitas que le dedicas. Buen año y buenas recetas Diletante!. Cl.

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  2. Intento comentar tu entrada pero me es imposible, sigue sin cogerme el comentario. Jubi

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