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miércoles, 4 de mayo de 2011

CAP.- X.-Podrán limitarnos los placeres pero no podrán prohibirnos hablar de ellos.

Hace unos días me dieron los resultados de unos análisis de sangre, el resultado no fue catastrófico - cuando uno pasa de los cuarenta años el resultado de cualquier prueba médica se convierte en un espiral de angustias vitales - pero el colesterol volvió a dar un aviso, colesterol del peor, del que obstruye hasta el alma.
El médico, poco amigo de las pastillas, me ha retado a bajar los índices con algo de ejercicio y dieta sana lo que inevitablemente lleva a la hojilla con tres columnas: La verde dedicada a los productos saludables, la amarilla dedicada a los productos de los que no se puede abusar y la roja destinada a los productos proscritos.
Ni que decir tiene que desde el mismo momento en el que recibí la relación de comidas prohibidas no hago otra cosa que pensar en ellas y parece como si no pudiera vivir sin ellas. Ese estado de frustración sólo puede superarse hablando de esos pequeños placeres, los que a partir de ahora se convertirán en casi furtivos.
Así las cosas toca imaginar un estupendo plato de Lasaña de morcilla.
La receta se inicia con un sofrito de cebolla cortada en juliana, hay que utilizar poco aceite y a baja temperatura,para que la cebolla quede casi en confit.
Cuando la cebolla empieza a quedar transparente se añade un puñado de piñones crudos para que se tuesten un poco.
Cuando la cebolla esté confitada se añaden dos morcillas de cebolla a las que se les ha quitado el pellejo. Con una cuchara de madera se deshace la pasta de la morcilla en el sofrito hasta que queda una masa compacta a la que habrá que añadir un poco de leche, se puede sustituir la leche por un poco de nata líuida para que quede más cremoso y más contraindicado para el colesterol.
Ojo porque la pasta es la farsa de la lasaña, por lo que no puede quedar muy líquida. la ventaja es que la sangre de la cebolla es un estupendo espesante y la leche evapora bien. Queda rectificar de sal, añadir pimienta molida al gusto e incluso un poco de comino en polvo. La leche y el sofrito suavizan mucho la farsa. Hay quien sustituye los piñones por unos trocitos de manzana, que le van muy bien a la morcilla - he leído una tapa de Zampus en el blog de wikitapas que tiene un aspecto fantástico.
Queda ahora montar las placas de lasaña, se pueden utilizar las placas convencionales alargadas, las que hay que hervir previamente y que irremisiblemente se rompen. Un posible truco para evitar esta fase tan enojosa es la de utilizar las placas de los canelones, se quiebran mucho menos y además permite calcular raciones individuales, más fáciles de servir. Otra opción es la de utilizar las placas de lasaña secas que han puesto a la venta hace poco más de un año y que permiten montar la lasaña con las placas secas y que se ablanden en el horno.
Se engrasa un recipiente grande de pirex con un poco de mantequilla para que no se pegue la pasta y se va montando placa de pasta, capa de farsa de morcilla, plaza de pasta de nuevo, después morcilla y así hasta elevar bloque de cuatro o cinco capas.
Se hace una bechamel ligera para cubrir los bloques, se espolvorea un poco de queso rallado sobre toda la superficie y al horno para que gratine y terminen de compactarse los sabores.

Si queremos una lasaña un poco más sofisticada se pueden sustituir las placas de pasta por láminas de manzana cortadas muy finas y pasadas por el horno para que queden con la apariencia de la pasta. De ese modo sólo queda montar la lasaña sobre las planchas de manzana. Si optamos por esta vía no tiene mucho sentido sepultar la estructura en bechamel y servirlo como un milhojas de morcilla y manzana.
Otra versión, más recia de este mismo plato, sería la de sustituir las placas de pasta o manzana por pimientos del piquillo asados y pasados por la sartén. A partir de los pimientos se puede derivar hacia las musakas en las que la pasta se sustituye por rodajas de calabacín o de berenjena asada.
De momento las tasas de colesterol no se disparan por hablar de comidas prohibidas, pero todo se andará.

3 comentarios:

  1. olé!! menuda estupenda receta, felicidades...

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  2. Brandy de la Court9 de mayo de 2011, 17:29

    Una cocinera de Burgos acaba de inventar los nachos de morcilla, una suerte de laminas de morcilla fritas, con un efecto "crunchy" muy atractivo, podrían hacerse servir como "topping" de esta lasagna tan original!

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  3. ES-PEC-TA-CU-LAR...

    En mi también ha hecho aparición el colesterol así que en cuanto me inspire la pruebo ;)

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