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domingo, 16 de octubre de 2011

CAP.LXXII.- La sensación de abrir un regalo.

Domingo por la mañana, he dormido bien, cené mejor. Busco entre los discos una vieja canción de Peter Gabriel, Solbury Hill; Peter Gabriel acababa de dejar Génesis y subiendo una colina en el Condado de Somerset (Inglaterra) descubre que el tiempo se para mientras contempla las luces de la ciudad. Gabriel siempre ha tenido un toque místico que, en pequeñas dosis puede dar un resultado fantástico.
Rebusco entre los archivos del ordenador hasta encontrar un cuadro que encaje en esta plácida mañana de octubre, tal vez la última del tardo-verano. Sandro Botticelli cubre casi todas mis expectativas.
Botticelli es un pintor "fundacional", de sus pinceles cuelga una parte importante del renacimiento no sólo en la pintura, sino en una orma de entender la vida. A su manera Botticelli es un pintor moderno, radicalmente más moderno de lo que son muchos de los pintores de vanguardia. Este cuadro, conocido como el Banquete en el Pinar, es el tercero de una serie dedicada a contar la historia de Nastagio degli Onesti, un noble de Rávena que fue rechazado por la mujer a la que amaba por ser él de condición más humilde. A partir de esta historia Giovanni Boccaccio construye un hermoso cuento que habla de amores no correspondidos, maldiciones, venganzas y fantasmas.
La serie de Botticelli sintetiza esta leyenda de modo radicalmente moderno ya que Nastagio aparece en cada uno de los cuadros en varias ocasiones, y en el lienzo mezcla ya realidad de un banquete con el fantasma de una mujer perseguida por su asesino, devorada por los perros, sujeta a una maldición por la cual los protagonistas están condenados a perseguirse, darse muerte y resucitar en un continuo condenado a reproducirse eternamente.
Leyendas, banquetes y algo de misticismo permiten construir la entrada de hoy.
Los que tengan niños sabrán a qué sensación me refiero cuando hablo de "la sensación de abrir un regalo", el estado de inquietud que se produce en los niños cuando están a punto de abrir el envoltorio de uno tras otros los paquetes el día de reyes o el de su cumpleaños, un momento en el que es más emocionante casi rasgar el papel de colores y trabarse los dedos con el papel celo que el regalo en si mismo.
Esta sensación es la que tuve ayer cuando acudí/acudimos a la primera cena de Can Cufa. Can Cufa es la casa de unos amigos que nos han embarcado en una propuesta divertida, la de que un grupo permanente de amigos - 11 ayer - nos reunamos periódicamente alrededor de una mesa para comer. Cada mes, mes y medio una de las parejas se compromete a poner casa, viandas y mantel con el fin de preparar una cena que sorprenda al resto de comensales, el único reto es el de ser original. Los platos se irán colgando en una nube, con sus correspondientes fotogarías, con el fin de ir integrando un patrimonio gastronómico común de este grupo de amigos. No sé hasta donde podremos llegar pero sólo por la primera de las etapas ya merece la pena la aventura.
Con la sensación de vivir un momento "fundacional", pertrechados todos con unos mandiles encargados a tal efectos, copa de champagne en ristre - rosado/de toda moda - brindamos por el futuro que nos uniría en torno a la generosidad de los anfitriones y la incertidumbre de un camino que ojalá se convierta en leyenda. Invocando el misticismo sinfónico de Gabriel y la osadía de Botticelli esperamos conjurar los obstáculos de este proyecto sobre el que espero ir informando puntualmente.
No es mi función - de momento - desvelar todos los secretos de una cena estupenda, ni todos los platos. Si que puedo decir que a quien le agrade el picante con sus diversos matices pasó una buena noche, del mismo modo que los amantes de las especias también disfrutamos del juego que dieron en todos los platos, no muchos para no saturar a los comensales.
Sí que quiero quedarme con uno de los platillos, el que más me gustó. Se trataba de unos canelones de gamba con azafrán, un plato delicado que contaba con el aliciente de que la masa de la pasta la habían hecho los anfitriones. La pasta casera fresca no es sencilla de hacer, sobre todo las planchas de lasaña o de canelón, se corre el riesgo de que quede excesivamente fina y se quiebre, o que si queda muy gruesa pueda convertir el plato en engrudo. Nuestros amigos supongo que tras muchos experimentos consiguieron unas láminas perfectas que rellenaron con una farsa a base de gambas, un poquito de cebolla picada, azafrán fresco de un rojo intenso y una salsa más ligera que la bechamen hecha a partir de un caldo concentrado con los deshechos de las gambas rehogados y pasados por un chino, cebolla, una pizca de sal y de pimienta, un golpe de cognac y crema de leche - si me olvido de algún ingrediente prometo rectificar la receta -. Adornado en una bandeja con pistilos rojo intenso de azafrán fresco.
Bien pasada la medianoche, tras nuevos brindis y parabienes, quedamos emplazados para la segunda de las estaciones que parará en mi casa el próximo día 10 de diciembre. Si la aventura cuaja y la serie de encuentros se completa sin duda que abriremos un abanico de platos y recetas de casi todos los pelajes, mejores o peores, delicadas o contundentes. Ninguna de ellas conseguirá el toque especial de las que cenamos en la fecha fundacional del 15 de octubre de 2011.

3 comentarios:

  1. Rectifica la fecha pues la cena ha sido el 15 de octubre, claro que con los ardores del picante te has adelantado 2 meses. Además de tus recetas, la clase de pintura agradezco sea gratuita, enseñas muy bien a mirar un cuadro y éste es precioso. Seguro que en tu debut harás una cena espectacular. Jubi

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  2. Diletante no sé como fue la cena del sábado, pero que se preparen para la que en vuestra casa les vais a dar, las sorpresas culinarias están aseguradas con un buen maridaje de vinos y cava

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  3. Vaya envidia diletante.

    El 10 de diciembre me colocaré debajo de vuestra ventana con una zambomba y una botella de vino, por si lanzáis algun manjar por la ventana, esperaré con la misma sensación que tengo cuando voy a abrir un regalo.

    Lo harás mejor que ninguno de los anfitriones.

    Lástima que me enteraré por este Blog.....

    LSC :-)

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