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domingo, 3 de noviembre de 2013

CAP.CCLXXXVIII.- Sobras y procrastinación.


Domingo. Última hora de la tarde. Sin que sirva de precedente puedo decir que este domingo me ha cundido, he podido descansar y limpiar la mesa de papeles. Quería escribir una entrada sobre las sobras, sobre la reina de las sobras. Los niños están terminando de cenar, ha sido un fin de semana extrañamente soleado y lo hemos disfrutado. Hacen tiempo para irse a dormir viendo los dibujos, el inefable Bob Esponja, yo he abierto el ordenador dispuesto a hacer una entrada del diletante. El episodio de los dibujos de esta noche se titula “procrastinación”, los niños me miran con estupor y pretenden que les dé un significado comprensible a este palabro. Procrastinación, del latín pro, adelante, y crastinus, referente al futuro), postergación o posposición es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

 

Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente. (Wikipedia dixit).

El episodio de Bob Esponja trata de las excusa que la buena esponja se pone durante un fin de semana para no hacer los deberes del colegio. Probablemente casi todos vivimos sometidos a este síndrome de la procrastinación y aplazamos cuestiones que necesariamente hemos de atender buscando otras ocupaciones menos importantes.

Las sobras son un ejemplo claro del síndrome, cuantas veces no terminan pudriéndose en la olla o en un tupper las sobras de una copiosa comida los restos con los que pensamos que podría hacerse una tortilla, algo de ropa vieja, unas albóndigas o la reina de las sobras, el canelón.

La cocina de las sobras puede ser una buena terapia para superar el síndrome de la procrastinación, o puede que cocinar sea una actividad irrelevante que evitar enfrentarse a tareas de mayor calado. En definitiva, no sé si cocinando sobras supero el síndrome o me sumo en él. En todo caso las sobras son para disfrutarlas.

Aunque el fin de semana ha sido productivo la verdad es que algo he procrastinado y en la procrastinación en encontrado momentos de placer.

No era mi objetivo encontrar la receta perfecta de los canelones, no existe, pero sí la de dar con algunas claves para entender cómo de míseras sobras, a veces poco apetecibles, pueden salir platos exquisitos.

Pensando en las obras creí que sería oportuno recuperar a algún pintor olvidado y, de entre los olvidados, por qué no, a Joaquím Mir, un pintor catalán de finales del XIX, principios del XX estrangulado por la genialidad de los impresionistas franceses – son los que han ganado la gloria – y de la generación de pintores españoles que quebraron la realidad, la partieron en dos – Picasso, Miró, Dalí -. La generación de pintores impresionistas españoles tienen la desgracia de moverse entre istmos geniales, los Nonell, Mir, Sorolla, Casas … hubieran merecido mayor gloria y habrá que reivindicarlos, no son sobras.

Rebuscando en los cuadros de Mir recuperé una historia interesante que encaja perfectamente en la importancia de manejar las sobras, los deshechos, el material de derribo. Joaquím Mir recibió el encargo de un familiar adinerado para hacer los frescos de una mansión burguesa que la familia quería construir en Barcelona, en pleno ensanche, la casa Trinxet. Mir se aplicó en preparar la obra para este familiar que había hecho las veces de mecenas en una de las estancias de Mir en Mallorca.

La casa Trinxet fue durante años uno de los edificios de referencia de la Barcelona burguesa del noucentisme, junto a la casa Batlló y la casa Ametller. Sin embargo la voracidad del alcalde Porcioles y la dejadez de la familia Trinxet hizo que en el año 1968 demolieran la casa Trinxet en la calle Cerdenya para construir un edificio insulso. Los frescos de la casa Trinxet desaparecieron y quedaron sólo los restos, las sobras. Dicen las reseñas que sólo se salvaron los muebles.
 

Los canelones son los reyes, las reinas, de la cocina de sobras, son sobras hasta sus orígenes ya que la receta originaria viene de Italia aunque es en Cataluña y en navidades donde alcanza su gloria, los canelones hechos con los restos de la Carn d’Olla del día de navidad.

No hay dos recetas iguales de canelones, cada casa y cada cocinero guarda el secreto de los mejores canelones del mundo. La marquesa de Parabere da hasta seis alternativas distintas de rellenos para canelones – a los que llama canalones -, entre ellas algunas de vigilia a base de espinacas y lenguados desmigados.

Puestos a elegir una propuesta de relleno de canelón de cara a las navidades encuentro una clásica, que camufla algunos ingredientes de los que podrían poner el estómago de punta a algún que otro comensal. Narcís Comadira en su libro de Fórmulas Magistrales evoca la receta clásica de los canelones del día de san Esteban, traduzco del modo más literal posible: Los que me gustan han de tener tres carnes – de cerdo, de ternera y de gallina (pollo o pato) – y además los hígados del ave, sesos de cordero y, si puede ser, un poquito de foie gras. I las carnes han de ser asadas (rostides), no hervidas. Se trinchan a mano, no muy finas y ligadas con un poquito de besamel hecha con cebolla oscura y perfumada con un punto de nuez moscada y trufa – no especifica pero habría de ser trufa blanca.

Ya saben que toca hervir los canelones – la masa – en una cazuela amplia, y, una vez cocidos – bien al dente – pasarlos por agua fría y extenderlos sobre un trapo para que se escurran y refresquen.

Asadas las carnes y los hígados, se trinchan en una media cazuela y se empastan con los sesos hervidos y el foie, la cebolla y el tomate asado. Después, todo esto se acaba de ligar con la besamel. Ya tenemos hecho el relleno. Se coloca una cucharada sobre cada canelón, se reparte bien y se enrolla la pasta – se cargorla en catalán -. Cuando estén todos cargolados, con cuidado se ordenan en una bandeja de las que va al horno y se cubren con una besamel un poco más clara, se esparce por encima una generosa capa homogénea de queso de Parma rallado y unos daditos de mantequilla, se gratinan y a la mesa. Hay quien les pone unas cucharitas de salsa de tomate por encima, antes de la besamel.

Para esta entrada he usado tantas sobras que ni siquiera la receta es original. Cierro la entrada recuperando unos dibujos del propio Mir que le sirvieron para preparar los frescos de la casa Trinxet.
 

En definitiva no nos procrastinemos y dejemos pudrir las sobras, o no convirtamos la cocina en una procrastinación. En todo caso evitemos que los niños se enteren de los enrevesados títulos de los dibujos animados.

3 comentarios:

  1. He estado sin internet desde el jueves por la mañana, primero pensé que era un problema de mi "ordenata" pero afortunadamente fue general en todo el edificio, así que quedé tan contenta al enterarme y hoy por arte de magia ya nos funciona, me dijeron que hasta el lunes no podrían solucionarlo y hoy "milagro", aquí todo es posible. La palabreja "procrastinación" ni la conocía y hasta me suena fatal, siempre se aprende algo nuevo, Aquí las sobras pienso que las aprovecharán, pero yo ya de eso no tengo que preocuparme. La pintura es muy bonita. Jubi

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  2. Si que es un palabro, si...

    Me gusta mucho esta entrada.

    Dile, tienes receta "buena", de croquetas???


    LSC tristona

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  3. Cuando descubres una palabra nueva, a partir de ese momento empiezas a verla por todas partes. Yo descubrí hace relativamente poco la palabra "procrastination", en inglés, y a partir de entonces la empecé a ver en algunos textos. Lo que no sabía, a pesar de ser una palabra latina, que en castellano también se usaba. Me ha gustado el descubrimiento!
    En cuanto a las recetas con sobras, en Catalunya tenemos muchas, y algunas valen realmente la pena. En el caso de los canelones tenemos las dos versiones, la de aprovechar las sobras de Navidad, y la de asar (rostir) la carne especialmente para este uso. Las dos resultan deliciosas.

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